Las elecciones de medio término no sólo cambiaron el escenario sino también la dinámica de las relaciones dentro de los espacios que quedaron mejor posicionados. A 20 días de los comicios, en el Frente de Todos (FdT) y Juntos por el Cambio(JpC), los armados mayoritarios del oficialismo y de la oposición, ya piensan en cómo transcurrirán los dos años que quedan hasta los comicios provinciales.
En ambos casos se da la coincidencia de que, tras las Primarias, en los armados tuvieron que comenzar a convivir forzosamente -por acuerdos y por las urnas- varias vertientes que estaban enfrentadas. Aunque con realidades y matices distintos, esa instancia ordenó los tantos y generó la obligación de llegar a consensos mínimos ¿Se mantendrán? No hay una respuesta ni contundente ni uniforme.
Aunque advierten que una elección nacional no es equiparable con una provincial, en el justicialismo gobernante consideran que el desafío es recuperar los votos que se fugaron hacia la vereda del frente. Mientras, tratan de acomodarse y reconstruir vínculos tras la reasociación del Jefe de Gabinete Juan Manzur y el gobernador Osvaldo Jaldo. En la oposición creen que no hay que perder el tiempo y capitalizar desde ya el mejor resultado de los últimos años y la instalación de las figuras.
Las urnas y el viento de cola
JpC está en pleno proceso de lectura de los resultados y de reacomodamiento. La gran pregunta por el momento es cómo se mantendrá el espacio que se muestra tan heterogéneo. Todos son conscientes de que no pueden desperdiciar un resultado promisorio en las generales y el “viento de cola” del triunfo en el ámbito nacional. También subrayan que las internas que se dan en Buenos Aires y cómo se vayan definiendo tendrá repercusiones sustanciales. Un punto clave sobre el que no hay discusión puertas adentro es que de las urnas surgieron los dos referentes que encabezan la coalición y que, se considera, deberían encabezar el proceso: el radical Roberto Sánchez y el peronista Germán Alfaro.
A priori, hay cuatro grandes grupos dentro de Juntos: la línea radical José Cano-Silvia Elías; el alfarista Partido por la Justicia Social (PJS); el espacio de los intendentes (Sánchez- Mariano Campero) y el partido CREO. En casi todas estas vertientes, a su vez, hay también otros militantes de la UCR, miembros del PRO y de otras fuerzas como la Coalición Cívica.
Aunque perdió la interna, el que lideran José Cano y Silvia Elías sigue siendo gravitante dentro de JpC por la experiencia de sus dirigentes, las relaciones nacionales de sus figuras y las bancas con las que cuentan ¿Dónde se ubica por estos días? Mantienen un vínculo de colaboración y apoyo con Alfaro y están un poco más lejos de los intendentes. La excepción es la senadora Elías, que sí preserva comunicación también con Sánchez-Campero.
Están convencidos de que el norte tiene que ser llegar siendo una alternativa real de poder que se construya colectivamente. Vienen manteniendo reuniones con distintos sectores y trabajando con el alfarismo en la idea de avanzar en un plan de gobierno. Creen que es conveniente congelar por un tiempo las discusiones sobre las candidaturas y consolidar así la conformación de la mesa. “Se gana con proyectos”, repiten. Ven como un signo de “inmadurez política” que otros sigan hablando de sus postulaciones a la gobernación -apuntan a Sánchez y a Sebastián Murga (CREO)- o sobre si hay que incluir o no al bussismo.
A diferencia de lo que sucedía hace meses, muestran más confianza en Alfaro y ven poco probable que el intendente acuerde eventualmente con el oficialismo. De hecho, están convencidos de que Alfaro-Sánchez tienen que ser quienes convoquen y conduzcan lo que viene.
Hay otra discusión interna que cruza a este sector y al resto de sus correligionarios: la de la normalización de la UCR. Actualmente el partido está intervenido y a la cabeza están el canista Lucho Argañaraz y el camperista Pablo Macchiarola. Se espera que a principios de año se elijan las nuevas autoridades. En esta línea impulsan un debate sobre el perfil de conducción que necesita el radicalismo y sostienen que debe ser activo y contestatario. Hay varios nombres de los equipos más numerosos que surgieron para presidir como el de Cano, Argañaraz y José Ascárate; Macchiarola, CarlosTarulli, Alejandro Molinuevo, Mauricio Argiró o Sánchez.
El PJS está en plena ebullición y siente la responsabilidad de estar frente a un espacio con chances. Sus máximos referentes estuvieron en Buenos Aires y mantuvieron reuniones con figuras de JpC. El encuentro con Horacio Rodríguez Larreta fue el central y tuvo como fin retribuir el apoyo que brindó el jefe de Gobierno porteño en los comicios. Analizaron los escenarios nacional y el provincial. Hubo autocrítica porque consideran que podrían haber logrado mejores resultados y entre los errores anotan el no haber logrado una campaña unificada y el entuerto en el Concejo de Concepción. También hubo encuentro con Patricia Bullrich y la presidenta del PRO les encomendó incursionar y trabajar por el espacio en Catamarca y La Rioja ¿Por qué no se reunieron con Mauricio Macri? Evaluaron que no es el momento. El partido desembarcará en el Senado y en la escena nacional de la mano de Beatriz Ávila,que ocupará el despacho que deja Elías. El traspaso fue acordado y la saliente se puso a disposición para guiar el arribo, lo que da cuenta la cercanía que tienen los sectores. Ávila formará un unibloque del PJS dentro del Frente Pro, que estará a su vez en el interbloque de Juntos.
En el plano local, no pierden de vista que la inclusión en JpC la cerraron mediante el acuerdo con Larreta en Buenos Aires y no con los representantes locales. Sin embargo, no tienen dudas de que el camino es transitar estos años en conjunto y dicen que no piensan moverse un centímetro fuera del armado. La construcción de confianza con los socios del frente en Tucumán es prioridad. Puertas adentro, descartan acordar con el oficialismo provincial para dentro de dos años.
En cuanto a cómo están con los socios cambistas, están conformes con la relación con el grupo Cano-Elías y mantienen cordialidad pero un poco más de lejanía con el de los intendentes. No tienen, en cambio, comunicación con CREO. Están esperando definiciones en el frente en la Nación pero también aquí, a partir de la interna radical. Esperan que eso defina algunas cuestiones internas y clarifique el panorama que viene.
En el armado Campero-Sánchez, vencedor en número de votos, miran con atención el trabajo conjunto entre Alfaro y Cano. Reconocen la expertis del intendente capitalino y los movimientos rápidos que hizo para sumar dirigentes tras los comicios. Pretenden más adelante mantener un buen diálogo con el PJS, aunque seguirán con su agenda para 2023. Sostienen que si Sánchez va al Congreso es para ser gobernador y que dejó la intendencia para poder caminar la provincia estos dos años sin el peso que demanda la función diaria en un ejecutivo municipal. Prometen que el concepcionense sorprenderá y tomará un perfil más alto.
Opinan que, a diferencia de sus compañeros opositores, tienen una mirada distinta de cómo llevar adelante el camino: explican que mientras ellos la tienen centrada en el elector y apuestan a sus gestiones y a la buena imagen, el resto prioriza la “rosca” nacional. Aunque reconocen que la excepción es Alfonso Prat Gay, a quien no consideran precisamente un forastero.
La dupla sigue con recorridos y se prepara para comenzar la campaña provincial hacia la gobernación el año que viene con la fórmula Sánchez-Campero. No descartan, de todas maneras, acuerdos con otros espacios. En relación a la normalización de la UCR, están dispuestos a acordar y a trabajar para la unidad.
En cuanto a CREO, sí mantienen diálogo, pero no están en tratativas concretas ni avanzaron sobre el futuro.
Ese joven partido es, precisamente, la pata más nueva e “impredecible” de JpC. Al menos así lo consideran el resto de las fuerzas. La organización que encabeza Sebastián Murga sentará a su presidenta Paula Omodeo en la Cámara Baja. Si bien recibieron llamados desde distintas bancadas de JpC, sus miembros analizan como posibilidad que la abogada integre el armado de Ricardo López Murphy.
A sus miembros no les sorprenden las críticas que provienen del frente porque las preveían debido a que pregonan una manera distinta de hacer política y quieren mantener sus opiniones autónomas, aún cuando se contrapongan a las de los otros partidos opositores. Admiten que con el PJS prácticamente no tienen relación, pero que esto no implica una ruptura sino diferentes formas de hacer política. Quieren mantener su identidad, pese a estar dentro de una coalición. Sí tienen, en cambio, más afinidad con los intendentes.
La incertidumbre reina en los distintos ámbidos de JpC. A la espera de lo que suceda en Buenos Aires, las distintas ramas comienzan a mirar hacia 2023.